Arco iris sobre los faros de las salinas de FuencalienteAmanece lloviendo y con el día cerrado, aun así después de desayunar recorremos el sendero de las salinas, porque da gusto pasear por allí prácticamente solos.
Vaya colores que ofrecen las salinas de Fuencaliente
Tras ello nos dirigimos a la playa de Echentive cercana a las salinas y donde hay pozas con aguas termales de la Fuente Santa, cuyas "aguas calientes" dan nombre a la zona. Esta fuente quedó sepultada por la erupción del volcán San Antonio en el 77 y posteriormente, en 2005 un equipo liderado por el ingeniero Carlos Soler consiguió recuperarla.
Disfrutando de las pozas en Echentive
Una vez allí, nos metemos en la primera poza que aunque no está tan caliente como esperábamos, tiene un agua transparente y un contraste de colores espectaculares.
Mientras la disfrutamos, vemos a una pareja que viene de otra zona, por lo que decidimos ir a investigar hacia el lugar de donde venían y voila!, hay otra poza más verde, más brillante y más caliente que la anterior, por lo que nos metemos otro ratito a disfrutar allí, totalmente solos.
Pues estas pozas vienen de aguas termales en la playa Echentive
Entre una cosa y otra se nos ha hecho la hora de comer, por lo que volvemos a las salinas para probar el restaurante, que por supuesto no nos decepciona. Además pedimos por primera vez el barranquito, ese café especial... y que luego pediríamos en diversas ocasiones más de lo mucho que nos gustó.
Ceviche en el restaurante de las Salinas de Fuencaliente
Queso en el restaurante de las salinas de Fuencaliente
El barranquito, y gustó bastante
Esta fue la cuenta en el restaurante de la sal, muy bueno todo
Nuestros objetivo de mañana es hacer la ruta de los volcanes, por lo que pensamos pasar la noche en el refugio del Pilar, aunque como nos queda tiempo, decidimos ir parando en puntos interesantes de camino.
El primero de todos es el volcán de San Antonio, con una entrada de 5 Eur, te permite conocer la historia geológica de las islas canarias y pasear por el cráter del volcán, desde donde hay una vista privilegiada del volcán Teneguía y las salinas de Fuencaliente. El paseo completo dura unos 20 minutos aproximadamente, más lo que te quieras entretener en el museo que es muy interesante.
El cráter del volcán de San Antonio
De camino hacia el refugio del Pilar, el siguiente punto de parada son los Dragos Gemelos, unos árboles de unos 200 años que imponen.
Los dragos gemelos, monstruosos
Y finalmente llegamos al refugio como el tiempo algo lloviznoso, lo que proboca un par de patinazos de la camper en la tierra del parking, por lo que decidimos aparcar cerquita de la carretera por si hay que salir rápido por la lluvia.
De modo que mientras nos hacemos la cena tocan a la puerta los guardias forestales para decirnos que no podemos quedarnos allí a pasar la noche, ya que es un parque natural, y que si lo hacemos nos tendrían que denunciar.
Estamos un rato con ellos mientras nos cuentan que el área de acampada está cerrada y que tenemos que salir del parque para dormir, esto es bajar hacia el lado de Santa Cruz o hacia Los Llanos, es decir, bajar el puerto por completo.
Con un poco de mal cuerpo, por el repentino cambio de planes que nos hará madrugar algo más por la mañana, bajamos hasta los Llanos donde hacemos noche.
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