Ya hacía muchos años que teníamos ganas de visitarlo, pero por el punto donde se encuentra resulta extraño, en medio de la nada prácticamente, y ha tenido que coincidir con un viaje a Zaragoza para acercarnos hasta allí.
Y es que la situación geográfica no le favorece mucho al Monasterio de Piedra en Zaragoza, ya que no tiene cerca otros puntos de interés remarcados para visitar, lo que hace difícil juntarlo con una excursión más larga.
Posando en el Monasterio de Piedra
Sin embargo, si la visita es a la ciudad de Zaragoza y se cuenta con vehículo propio, desde luego que resulta un destino de interés para pasar una mañana si madrugas bastante, o casi el día completo si no lo haces.
Nosotros no estuvimos por la labor del madrugón un sábado, así que salimos destino al monasterio no antes de las 10.30, lo cual a la larga resultó ser un cúmulo de horas punta evitadas.
La mayor parte del tramo se recorre por la autovía Zaragoza-Madrid, excepto los últimos 22km, que a pesar de ser los más bonitos, se hacen algo largos por la carretera con relativamente bastantes curvas.
Al llegar al destino tras casi hora y media vemos un aparcamiento a la sombra enorme y lleno de coches, por lo que intuimos que va a estar llenisimo. Hacemos cola para coger la entrada, viendo que si lo hubieramos hecho por internet nos la habriamos evitado.
Lo primero que nos recomiendan es visitar el monasterio antes de entrar a la zona de las cascadas por temas de número de personas, así que nos metemos en la visita guiada y quedamos gratamente sorprendidos por la misma, dura 1 hora aproximadamente y nos van guiando por las diferentes zonas y contando la historia del lugar, descubrimos incluso la sala donde se hizo chocolate por primera vez en Europa!.
Monasterio de piedra
Interior derruido del monasterio de piedra
Tras la visita y antes de entrar a la zona natural decidimos tomar unos pinchos en el bar del parque, que sorprendentemente no resulta nada caro y nos carga de energías para la pequeña ruta.
La ruta de visita del parque está muy bien pensada y señalada, vas recorriendo todo por un sendero sin pérdida y con paradas en diferentes puntos de interés cada poca distancia. Nada más empezar te encuentras las primeras cascadas.
Cascadas en el Monasterio de Piedra en Zaragoza
Cascadas por todos lados en el monasterio de piedra
Y de hecho el pensamiento inicial era que tal vez deberian haber planificado la ruta de otra forma porque ya las primeras que vimos parecian altamente fotogénicas y pensabamos que a partir de ahí sería todo inferior, pero nada más lejos de la realidad, sigues caminando y te vas encontrando unas cantidades enormes de agua, pero cada vez dispuestas de forma diferente.
Caminos y cascadas en el Monasterio de Piedra
No falta el agua por ningún lado en el Monasterio de Piedra, Zaragoza
Incluso hay una zona en la que se desciende hasta una cueva por una parte muy estrecha, como siempre todo ello sin ningún tipo de pérdida y apto para todos los públicos, en ningún momento se hace duro el recorrido y está muy bien acondicionado.
Cuevas y cascadas no faltan en el Monasterio de Piedra en Zaragoza
Interior de cueva en el Monasterio de Piedra
El ritmo que llevamos fué muy tranquilo, digamos que a un ritmo fotográfico y contemplativo estuvimos algo más de 3 horas haciendo el circuito completo, además, sin duda podriamos haber estado más tiempo y habernos parado a hacer más fotos en alguna que otra cascada.
Reflejos, Monasterio de PiedraPara finalizar el día observamos a la salida que había la típica exhibición de aves, con buitres, milanos, buhos... y como coincidió que faltaba media hora desde que salimos, nos decidimos tomar otros pichos en el bar del parque (tercera visita) y estuvimos disfrutando de los vuelos absolutamente rasantes sobre el público, de la velocidad impresionante de reacción, y lo gigantescas que son algunas de ellas, la verdad es que fué para quedarse con la boca abierta.
Un día completito, llegamos de vuelta a Zaragoza a las 20h nada menos.
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